Morning Dew Sweepers se encuentra ubicado en un enclave que puede considerarse privilegiado, puestro que nos encontramos en la zona de influencia socio-económica y junto a la vertiente segoviana de la zona de protección del futuro Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama , y a muy pocos kilometros de enclaves históricos como el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso y el Palacio Real de Riofrio.

Patrimonio Histórico

Nos encontramos a tan solo 13 kilómetros del Palacio Real de Riofrio y a 22 km. del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, ambos pertenecientes a Patrimonio Nacional y a tan solo 25 km. de la ciudad de Segovia cuyo casco antiguo y acueducto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.

Palacio Real de La Granja de San Ildefonso

El Palacio Real de La Granja de San Ildefonso es una de las residencias de la familia Real Española y se halla situado en la localidad segoviana de Real Sitio de San Ildefonso. Está gestionado por Patrimonio Nacional y se encuentra abierto al público.

El Real Sitio de La Granja está situado en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, a 13 kilómetros de Segovia, y a unos 80 kilómetros de Madrid. Su nombre proviene de una antigua granja que los monjes jerónimos del monasterio de El Parral tenían en las inmediaciones.

El palacio se construyó durante el reinado del rey Felipe V de España, que quedó impresionado de la belleza del lugar durante una cacería. El rey, que deseaba alejarse del viejo Alcázar de los Austrias, ordenó a Teodoro Ardemans la construcción de un pequeño palacio barroco con grandes jardines. Aunque las obras comenzaron en 1721, el propio Felipe V ordenó progresivas ampliaciones del palacio, hasta convertirlo en lo que sería su "pequeño Versalles", aunque es más semejante al desaparecido Palacio de Marly. Desde entonces y hasta el reinado de Alfonso XIII de España, el palacio se convertiría en la residencia veraniega de los reyes de España. En este palacio nacieron tres de los hijos del rey Alfonso XIII: el duque de Segovia, Jaime de Borbón y Battenberg; la infanta Beatriz de Borbón y Battenberg y el futuro conde de Barcelona Juan de Borbón y Battenberg, padre del actual rey Juan Carlos I de España.

En la planta baja de este palacio se exhibía la colección de esculturas de la reina Cristina de Suecia, y que reunió en su exilio en Roma tras su abdicación al trono. Fueron adquiridas por Felipe V y realzadas con peanas, que aún subsisten en los espacios originales. Las esculturas fueron trasladadas en el siglo XIX al Museo del Prado y reemplazadas por reproducciones en escayola. Estos salones, decorados con estucos de falso mármol, han recobrado su belleza tras una restauración reciente.

El palacio sufrió un incendio el 2 de enero de 1918 que destruyó los frescos de algunas salas. En fecha posterior, se habilitaron espacios para exhibir tapices, entre ellos el Apocalipsis y Los Honores, dos de las mejores series de tapices del mundo.
El conjunto lo conforman el palacio propiamente dicho y una serie de edificios anejos, que dan a aquel una forma de U, con los Jardines del Medio Punto, donde se alzan árboles de especies coníferas, dispuestos en lo que sería la plaza de distribución. El palacio, en la parte frontal del complejo, consta de dos patios, el de los Coches, a la izquierda, y el de la Herradura, a la derecha. Anexada al palacio, se halla la antigua capilla del monarca, la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, que a su vez contiene un espacio conocido como Capilla de la Reliquias y Cenotafio Real, ya que aquí están enterrados el rey Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio, cuyos restos descansan en un suntuoso mausoleo.

En perpendicular al palacio, por la parte izquierda, se sitúa una dependencia conocida como Antigua Casa de las Damas. Hoy acoge el Museo de Tapices, donde se exhibe una colección de tapices flamencos, de enorme tamaño y abigarrada iconografía, confeccionados en honor del rey Carlos I de España. En el lado izquierdo de la plaza se encuentra otra dependencia conectada al edificio principal, conocida como Casa de los Oficios. Volviendo al lado derecho del palacio, encontramos un edificio exento, pero inmediato al Museo de Tapices, la Antigua Casa de Canónigos, separada de aquel por la calle de la Estebanilla.
Otro de los edificios del complejo palaciego es la llamada Casa de las Flores, con una superficie total de 655 m2.

Los visitantes al Palacio Real comienzan el recorrido turístico por el Museo de Tapices. A este espacio le siguen otras 24 salas y dependencias, cuyos nombres se citan a continuación: Salón de Alabarderos, escalera principal, galería de retratos, pieza de Comer, pieza de Vestir o de la Chimenea, oratorio, dormitorio de sus Majestades, gabinete de la Reina y pieza de la cama de Repuesto, tocador de la Reina, antecámara de la Reina, Salón de Países, antiguo oratorio, comedor, Sala de Lacas, gabinete de Espejos, Sala del Valor, Sala de la Victoria, Sala de la Paz, Sala de África y América, Sala de Europa, Sala de las Ocho Columnas, Sala de la Fuente, Sala de la Verdad y Sala de la Conquista.

Con una extensión de seis kilómetros, los jardines rodean el palacio y son uno de los mejores ejemplos del diseño de jardines de la Europa del siglo XVIII.


Fuente de Los Baños de Diana.
Fueron diseñados por el jardinero francés René Carlier, que usó las pendientes naturales de las colinas que circundan el palacio como ayuda para la perspectiva visual y como fuente de energía para hacer brotar el agua de cada una de las veintiséis fuentes monumentales que decoran el parque. Carlier falleció en 1722, y su trabajo fue continuado por su compatriota Esteban Boutelou I (en francés Étienne Boutelou).1


Fuente de Latona o Las ranas.
Las fuentes están inspiradas en la mitología clásica, incluyendo deidades, alegorías y escenas mitológicas. Se construyeron en plomo para prevenir la corrosión, aunque pintadas a imitación de bronce para ennoblecerlas.

Las estructuras y el sistema de cañerías de época de Isabel II de España sigue funcionando en la actualidad. A falta de motores que hiciesen funcionar las fuentes, en el siglo XVIII sus constructores dependían de la gravedad para hacer proyectar el agua a alturas de hasta cuarenta metros. Un lago artificial llamado El Mar se construyó apartado en el punto más alto del parque y provee de agua y presión suficiente a todo el sistema.

Actualmente, sólo algunas fuentes son puestas en funcionamiento cada día. Sin embargo tres veces al año coincidiendo con la festividad de San Fernando (30 de mayo), de Santiago (25 de julio) y San Luis (25 de agosto), se activan ocho conjuntos de fuentes, mostrando un espectáculo admirable al que se dan cita anualmente miles de personas.

Palacio Real de Riofrío

El Palacio Real de Riofrío es una de las residencias de la Familia Real Española, gestionada por el organismo Patrimonio Nacional, que administra los bienes del Estado al servicio de la Corona. Se encuentra en un enclave del término municipal de San Ildefonso, en Segovia, a 11 kilómetros de la localidad que da nombre al municipio. Se encuentra próximo a las localidades de Navas de Riofrío y La Losa. El palacio es de estilo italiano con planta cuadrada y tres pisos de altura, diseñado por el arquitecto italiano Virgilio Rabaglio a imagen y semejanza del Palacio Real de Madrid. Resultan de interés el Museo de Caza, además del patio interior, la escalera de honor, la capilla y su colección de pinturas, tapices y muebles. Se encuentra rodeado por un extenso bosque de 625 hectáreas, donde habitan gamos y ciervos, entre otros.

Utilizado por los reyes exclusivamente para la caza, únicamente ha sido habitado como residencia habitual, con carácter temporal, por los reyes Francisco de Asís de Borbón y Alfonso XII.

La reina Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V, deseaba con fervor que su hijo Carlos llegase a ser Rey de España, pero, siguiendo el orden dinástico, antes les correspondía el trono a los dos hijos mayores del rey, Luis y Fernando, ambos hijos de su primera esposa, de la que enviudó. No obstante la reina no se resignó a perder su influencia política y sus injerencias en los asuntos de Estado fue grande. Luis I subió al trono en 1724 tras la abdicación del rey, pero murió a los 7 meses de comenzar su reinado, en agosto de ese año, por lo que Felipe V hubo de reasumir la Corona, que ceñiría hasta su muerte en julio de 1746. Este año asumió la corona Fernando VI, quien, cansado de las continuas interferencias de la reina madre Isabel de Farnesio en los asuntos de Estado, le permitió construir un palacio para mantenerla alejada de la Corte (que en este momento permanecía casi de manera permanente en La Granja de San Ildefonso ). Fue así como, siguiendo los deseos de Fernando VI, Isabel de Farnesio mandó construir el palacio en 1751 en un antiguo coto de caza en la provincia de Segovia.

Antes de finalizar las obras, el rey Fernando VI murió sin descendencia, por lo que Isabel de Farnesio vio cumplido su deseo y su hijo Carlos III, entonces rey de Nápoles fue llamado para asumir el trono de España. Desapareció, por tanto, la necesidad de trasladarse a Ríofrío. El palacio no se finalizó totalmente y la reina nunca residió en él.

El Palacio fue utilizado por los sucesivos soberanos españoles cuando iban de caza a los bosques de Riofrío. Habitaron el palacio de forma habitual Francisco de Asís de Borbón, rey consorte y marido de Isabel II, que se retiró a Riofrío cansado de las infidelidades de su esposa, y Alfonso XII, durante el duelo por la muerte de su esposa María de las Mercedes.

 

Casco Histórico y Acueducto de Segovia

En 1985 la ciudad vieja de Segovia y su acueducto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Dentro del entorno de la ciudad vieja, es decir, el casco antiguo, se levantan diversidad de edificios históricos tanto civiles como religiosos, y no sólo católicos, sino también judíos, como el barrio que ocupó esta minoría, que recuerda el paso de las diferentes culturas por la ciudad. Uno de los mejores ejemplos de esa diversidad cultural está representado por la antigua sinagoga, actualmente iglesia del Corpus, y por el cementerio judío situado en “El Pinarillo”, con su centro de interpretación en el palacio del judío más importante de las aljamas españolas, el contador mayor Meir Melamed, yerno y sucesor de Abraham Seneor, Rabino Mayor del Reino de Castilla, Melamed tras convertirse al cristianismo bajo el nombre de Fernán Núñez Coronel, fue regidor de la ciudad y ocupó importantes cargos en el reino.

Dentro de sus monumentos destacan:

El Acueducto de Segovia, localizado en la emblemática plaza del Azoguejo, es el símbolo distintivo de la ciudad;5 se desconoce la fecha de su construcción, que pudo llevarse a cabo a finales del siglo I o principios del siglo II,6 y se trata de la obra de ingeniería civil romana más importante de España.5 Fue realizado con unos 25.000 sillares de granito unidos sin ningún tipo de argamasa, tiene una longitud de 818 metros, consta de más de 170 arcos y su parte más alta mide 29 metros, medida que alcanza en el Azoguejo, su zona más visitada.6


El Alcázar de Segovia, palacio real situado en lo alto de una roca entre los ríos Eresma y Clamores, aparece documentado por primera vez en 1122, aunque es posible que existiese en época anterior. Fue una de las residencias favoritas de los Reyes de Castilla, construido en la transición del románico al gótico, y en el que destaca la decoración mudéjar de sus amplios salones. El edificio se articula a través de dos patios y posee dos torres, la del Homenaje y la de Juan II. Fue residencia favorita de Alfonso X el Sabio y de Enrique IV, y de él partió Isabel la Católica para ser coronada reina de Castilla en la plaza mayor. Devastado por un incendio en 1862, fue posteriormente reconstruido. Alberga en la actualidad el archivo General Militar de Segovia y el museo del Real Colegio de Artillería, gestionado por el Patronato del Alcázar.7

El Monasterio de San Antonio el Real (Segovia) era el antiguo pabellón de caza de Enrique IV y más tarde se convirtió en convento. Son únicos sus techos artesonados de estilo mudéjar que datan todos de 1455, son todos de época (al contrario de los techos del Alcázar de Segovia que fueron destruidos durante el incendio de 1862 y reconctruidos a principios del siglo XX). La iglesia presenta un techo mudéjar y el claustro (ahora convertido en museo) presenta otros ejemplos de techos mudéjares de técnica nazarí. Diez monjas siguen viviendo en el convento.

La Catedral de Santa María es la última catedral gótica que se construyó en España. Está considerada como la obra maestra del gótico vasco-castellano y se la conoce como “La Dama de las Catedrales”. Se trata de la tercera catedral de la ciudad, y conserva el claustro de la segunda, ubicada frente al alcázar y destruida durante la Guerra de las Comunidades en 1520. En sus obras trabajaron Juan y Rodrigo Gil de Hontañón, y otros maestros de la arquitectura española. Fue consagrada en 1768 y tiene unas dimensiones de 105 metros de largo, 50 de ancho y 33 de altura en la nave central; consta de 18 capillas y dispone de tres puertas de acceso: la del Perdón, la de San Frutos y la de San Geroteo, primer obispo de la diócesis.8

Las Murallas de Segovia ya existían cuando Alfonso VI de Castilla arrebató la ciudad a los árabes, quien mandó ampliarla llegando a tener un perímetro de 3 kilómetros, ochenta torres, cinco puertas y varios portillos. Su construcción se realizó principalmente con sillares de granito, aunque también se reutilizaron lápidas de la necrópolis romana. La muralla recorre el casco antiguo, y en la actualidad conserva tres puertas: San Cebrián, de gran austeridad; Santiago, de aspecto mudéjar; y San Andrés, puerta de acceso a la judería; y los portillos del Consuelo, de San Juan, del Sol y de la Luna.

Riqueza natural

La Sierra de Guadarrama posee unas características paisajísticas, geológicas, gemorfológicas, hidrográficas, bánicas, faunísticas, históricas y culturales singulares a escala nacional que la hacen merecedora de una protección específica. Las primeras protecciones llegaron en la década de 1930 con la declaración de los SiisNaturalesde Interés Nacional de la Cumbre, Circo y Lagunas de Peñalara, la Pedriza del Manzanares  el Pinar de la Acebeda, y como Monumento Natural de Interés Nacional, la Peña del Arcipreste de Hita. 

La conservación de estos valores ha impulsado a lo largo de las últimas décadas la declaración de nuevas figuras de protección en la Sierra: el Parque Natural de la Cumbre, Circo y Lagunas de Peñalara; el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares (sector Norte); ran parte de los ámbitos territoriales de los Lugares de Importancia Comunitaria Sierra de Guadarrama, Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte, Cuenca del río Manzanares y Cuenca del río Guadarrama; las Zonas de Especial Protección para las Aves de la Sierra de Guadarrama y del Alto Lozoya; la Reserva de la Biosfera de la Cuenca Alta del Manzanares (sector Norte); y los Humedales del Macizo de Peñalara, que están incluidos en el Inventario Español de Zonas Húmedas y en la Lista de Humedales del Convenio Ramsar.

La Sierra de Guadarrama se caracteriza por una riqueza florística elevada y por la singularidad de muchas de sus especies. Esto es debido a que ha actuado como refugio de especies vegetales que tuvieron una amplia distribución en el pasado y que ahora han desaparecido de los territorios circundantes. Además, este aislamiento ha favorecido procesos de endemicidad en la zona. También es interesante la presencia de características transicionales entre la región mediterránea y la eurosiberiana que ha propiciado una mayor riqueza de especies. Se han contabilizado 40 especies de interés, 2 de las cuales están incluidas en el Anexo IV de la Directiva Hábitats, 4 en la Lista Roja de la flora vascular española, 35 en el catálogo de flora protegida de la Comunidad de Madrid y 10 en el catálogo de flora protegida de la Comunidad de Castilla y León. También se incluyen 83 endemismos de la Península Ibérica, algunos de ellos exclusivos del Sistema Central y de la Sierra de Guadarrama. 

El gradiente altitudinal asociado al sistema montañoso facilita la presencia de un gran número de especies de fauna. Por otro lado, la particular localización de la Sierra, permite una acogida de taxones de diferentes regiones biogeográficas. Estas características son determinantes para explicar la elevada riqueza de especies de fauna que se registra en la Sierra de Guadarrama.

Durante la era Terciaria, el Sistema Central participó, indirectamente, en las conexiones de la fauna ibérica con la fauna que provenía del norte de África y del resto del continente Euroasiático. Además, los periodos glaciares que cubrieron de hielo la parte más septentrional de la Península Ibérica empujaron a las especies norteñas hacia el Sur y aislaron poblaciones. La separación de las poblaciones originó la aparición de nuevas especies o subespecies que, en algunos casos, son endemismos ibéricos. El Sistema Central puede considerarse como una “encrucijada zoogeográfica”, ya que debido a su posición central en la península recoge fauna de todas las procedencias: iberoatlántica, europea, asiática occidental (del próximo y medio oriente), norteafricana y mediterránea ibérica.

En el Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama, destaca la elevada riqueza de especies de fauna que alcanza los 251 taxones de vertebrados censados (Tabla 10), en su mayor parte correspondientes a aves (144 especies). Esta fauna vertebrada, más estudiada y mejor conocida que la invertebrada, supone el 40% de la fauna censada en el territorio español y el 16% de la censada en el territorio europeo. Para algunos grupos taxonómicos concretos, estos porcentajes son aún más elevados, como sucede con la herpetofauna. En cuanto a las aves, acoge el 39% de la avifauna española censada. Respecto a los mamíferos el 49% de las especies censadas en España están presentes en la Sierra de Guadarrama. Estos valores tan altos de representatividad de la fauna vertebrada española apoyan ampliamente la utilización de un criterio “multi–especie” para justificar la propuesta de declaración del Parque Nacional. Por otro lado, 70 de las 251 especies presentes en el ámbito del futuro Parque Nacional y su área de influencia (citas obtenidas de la base de datos de vertebrados del Inventario Nacional de Biodiversidad en cuadrículas UTM de 10x10 km) muestran algún nivel de protección a escala nacional o europea.

Muchos de los estudios entomológicos de la Sierra de Guadarrama son antiguos, de comienzos del siglo XX, y se concentran en pocas localidades, muchas veces ligadas a la actividad forestal. Algunas de las especies destacables de fauna invertebrada que han sido citadas en el futuro Parque Nacional son: Lucanus cervus, Carabus ghiliani, Platyderus varians, Brachyleptura stragulata, Brachyptera arcuata, Austera distigma, Rhyacophila relicta, Drunella paradinasi, Serratella hispanica, Allogamus laureatus, Leuctra madritensis, Ocnogyna lareillei, Nebria vuillefroyi, Ocydromus carpetanum, Graellsia isabelae Parnassius apollo, Aglais urticae, Inachis io, Goepterix rhamni, Isoria latonia, Maculinea nausithous, Tyria jacobea, Iberodorcadion hispanicum y Formica rufa. En Cabero del Río et al. (2006) a partir de los datos proporcionados por J.L. Viejo Montesinos, se da una cifra aproximada de 2.000 insectos citados en la Sierra de Guadarrama, pertenecientes a grupos relativamente bien conocidos. Con estas cifras se puede estimar que en la Sierra de Guadarrama se encuentra un 0,93% de los insectos descritos en el mundo y un 25,10% de los de la Península Ibérica.

En áreas de montaña, la altitud suele ser un buen descriptor de las principales variaciones de las comunidades biológicas, tanto en su composición como en otros aspectos como la diversidad biológica o la productividad (Tellería, 1999; Oria Martín, 2001). En la mayoría de los grupos de fauna vertebrada, la riqueza de especies alcanza unos valores máximos en altitudes intermedias del gradiente sur-norte en ambas vertientes. Esto sucede con anfibios, reptiles y aves. Los mamíferos no cumplen esta tendencia general y manifiestan un aumento lineal de la riqueza con la altitud. Sin embargo, hay que destacar que los sistemas naturales supraforestales de cumbre y de laderas altas constituyen áreas de distribución de taxones perfectamente adaptados a esas condiciones ambientales extremas y en algunos casos, por sus características 

biogeográficas, implicados en un cierto aislamiento geográfico. Son el caso, por ejemplo, de la mariposa isabelina (Graellsia isabelae) cuya oruga se alimenta de las acículas de los pinos, mariposa apolo (Parnassius apollo) exclusiva de la alta montaña y que se alimenta de las flores de los cardos carpetanos (Carduus carpetanus), las mariposas de cumbre especializadas en libar las flores de los cervunales (Aglais urticae, Inachis io, Gonepterix rhamni, Isoria lattonia, etc.), insectos Cerambícidos (Iberodorcadion hispanicum, etc.), trucha común (Salmo trutta), rana patilarga (Rana iberica), salamandra común (Salamandra salamandra), tritón alpino (Triturus alpestris), tritón ibérico (T. boscai), lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi),verderón serrano (Serinus citrinella), acentor alpino (Prunella collaris) o desmán ibérico (Galemys pyrenaicus). Las cumbres desempeñan, por tanto, un importante papel en la acogida de especies endémicas, y en muchas ocasiones, sometidas a un aislamiento geográfico. Es necesaria su preservación para la conservación de la diversidad genética de las poblaciones animales ibéricas.

La mayoría de las especies catalogadas de fauna piscícola aparecen representadas en las cabeceras fluviales de los principales ríos de ambas vertientes de la Sierra de Guadarrama: ríos de la Angostura, Lozoya, Manzanares y Guadarrama (en la vertiente madrileña) y Cega, Pirón, Frío y Moros (en la vertiente segoviana).Las comunidades piscícolas de la vertiente madrileña aparecen caracterizadas principalmente por tres especies: Barbus bocagei (barbo común), Chondrostoma polylepis (boga de río) y Chondrostoma arcasii (bermejuela), que pueblan ampliamente la red fluvial principal y sus afluentes correspondientes además de diferentes ambientes acuáticos lénticos. 

En la vertiente segoviana, si bien la cuenca del Duero es la más alterada desde un punto de vista ictiológico de las presentes en Castilla y León, ya que hasta un 50% de las especies son introducidas, esto no afecta especialmente a la zona de Guadarrama, que presenta una ictiofauna fundamentalmente autóctona al encontrarse por encima de los 800 m de altitud, donde las especies introducidas no se han asentado prácticamente (Cabero del Río et al., 2006). Las especies citadas en la vertiente segoviana son: trucha común (Salmo trutta), barbo común (Barbus bocagei), Bermejuela (Chondrostoma arcasii), gobio (Gobio lozanoi), bordallo (Squalius carolitertii) y lamprehuela (Cobitis calderoni). 

Los anfibios tienen una presencia destacada en casi todos los sistemas acuáticos de la Sierra, tanto de naturaleza lótica como léntica y turberas. No obstante, algunas de las especies muestran una distribución espacial más restringida, como es el caso de Triturus alpestris (tritón alpino) y Alytes obstetricans (sapo partero común) –características de zonas elevadas– o Triturus boscai (tritón ibérico) y Alytes cisternasii (sapo partero ibérico) –de zonas más bajas–. Otras especies son más comunes en la Sierra como -por orden de representatividad- Bufo calamita (sapo corredor), Pelobates cultripes (sapo de espuelas), Triturus marmoratus (tritón jaspeado), Hyla arborea (Ranita de San Antonio) y Rana iberica (rana patilarga). Por otro lado, los sistemas ligados a bosques esclerófilos mediterráneos en zonas de mediana y baja altitud en la zona (áreas de encinar y matorrales: jarales), también tienden a presentar valores altos de riqueza de anfibios. Los anfibios son uno de los grupos de fauna más amenazados del mundo con unas tasas de extinción muy elevadas. Las causas de este declive son múltiples y están motivadas tanto por agentes ambientales como por otros organismos vivos (Bosch, 2007). La declaración del Parque Nacional supondría la ampliación a otros territorios de las medidas de conservación y recuperación de los anfibios que se están llevando a cabo en el Parque Natural de Peñalara.

De las ocho especies de reptiles más amenazadas en la Sierra, dos de ellas ocupan sistemas naturales azonales de naturaleza acuática: Mauremys caspica (galápago leproso) y Emys orbicularis (galápago europeo), y se localizan en ambientes húmedos. Las seis especies restantes ocupan sistemas naturales de carácter terrestre, aunque en algún caso con cierta dependencia del agua, como por ejemplo Lacerta schreiberi (lagarto verdinegro). Entre los ambientes terrestres de la Sierra que muestran una mayor riqueza de reptiles, destacan los sistemas singulares del tipo de canchales y sistemas glaciares y periglaciares, donde son frecuentes los afloramientos rocosos. Entre estos sistemas, destacan en la Sierra de Guadarrama el Macizo de Peñalara, la Pedriza de Manzanares y la Sierra de los Porrones. Las formaciones de matorral del tipo jarales, piornales y otros matorrales acidófilos montanos con predominio de leguminosas, son también sistemas naturales de gran importancia para mantener la riqueza de especies en este grupo faunístico. Grandes áreas en el futuro Parque Nacional, como el Macizo de Peñalara y la Cuenca alta de los ríos Manzanares y Lozoya, son particularmente importantes en este sentido. El interés de estas cabeceras fluviales para la conservación de la herpetofauna nacional queda perfectamente avalado por diversos trabajos e inventarios nacionales (AHE, 1994; Mateo Miras, 1996). Las comunidades de aves más representativas en la Sierra de Guadarrama se localizan principalmente en los sistemas naturales más forestales y rupícolas. Algunas de las especies de aves registradas muestran un marcado carácter invernante, como es el caso de Falco columbarius(esmerejón). Otras especies, como Pernis apivorus (abejero europeo), tienen una distribución eminentemente atlántica, que condiciona su expansión en la Sierra de Guadarrama. Algunas especies emblemáticas, como Aquila adalberti (águila imperial) y Ciconia nigra (cigüeña negra) muestran una presencia escasa y errática en la vertiente madrileña, mientras que en la vertiente segoviana la situación es un poco más halagüeña, con la presencia de tres parejas nidificantes de águila imperial dentro del Parque Nacional y dos más ubicados a menos de 2 km de distancia dentro del PORN1. Esta situación se refleja en el hecho de que toda la superficie del futuro Parque Nacional en la vertiente segoviana está incluida en ámbito de aplicación del Plan de Recuperación del águila imperial ibérica (Decreto 114/2003, de 2 de octubre) y hay tres zonas que están incluidas en áreas críticas (SG-2: Pirón; SG-3: Valsaín; SG-4: Sierra de Quintanar). También dentro del PORN y a menos de 2 km del límite inferior del Parque Nacional propuesto se tiene conocimiento de la existencia de una pareja nidificante de cigüeña negra y se vienen realizando observaciones de individuos dentro de los límites del PORN.

El número de parejas nidificantes de águila imperial ibérica en la provincia de Segovia ha sufrido un incremento en los últimos años. Los nuevos territorios se ubican en formaciones arboladas muy abiertas del extremo suroccidental de la provincia o bien en los pinares asentados sobre arenas, muy alejados del ámbito de la sierra de Guadarrama. Por tanto, la existencia de 5 parejas nidificantes de águila imperial ibérica en la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama debe de estar relacionado con el alto grado de conservación y la tranquilidad existente en los pinares donde se asientan. Este hecho es más acentuado en el caso de la pareja nidificante de cigüeña negra, ya que el resto de los nidos existentes en la provincia se ubican en el curso medio de los ríos, alejados del ámbito serrano. 

El buitre negro (Aegypius monachus) aparece en la vertiente madrileña del futuro Parque Nacional, asociado a los bosques aciculifolios oromediterráneos de pino silvestre (Pinus sylvestris) en las cotas más bajas del Parque, en la cuenca del río Lozoya, dentro del municipio de Rascafría. En la vertiente segoviana, también asociado a los pinares de pino silvestre existen colonias en los municipios de Real Sitio de San Ildefonso, El Espinar y Navafría. La mayor riqueza de mamíferos catalogados tiende a localizarse en las cotas elevadas de la Sierra, con una cierta querencia por ambientes húmedos. Éste es el caso de la nutria (Lutra lutra) y el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus), además de varias especies de quirópteros. Entre los quirópteros (el grupo más diversificado de los mamíferos en la zona propuesta como Parque Nacional), destacan algunas especies típicamente cavernícolas, como el murciélago de cueva (Miniopterus schreibersii) y cuatro especies del género Rhinolophus: murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum), murciélago mediano de herradura (Rhinolophus mehelyi), murciélago mediterráneo de herradura (Rhinolophus euryale) y murciélago pequeño de herradura (Rhinolophus hipposideros). Además, la zona del futuro Parque reúne otra serie de especies cosmopolitas como el murciélago común (Pipistrellus pipistrellus), el murciélago de bosque (Barbastella barbastellus) o el nóctulo gigante (Nyctalus lasiopterus), que ocupan, preferentemente, hábitats boscosos.

En lo relativo a la fauna invertebrada, menos estudiada, el Macizo de Guadarrama acoge comunidades de especies de gran interés para su conservación. Estas comunidades revelan una destacada importancia de los sistemas acuáticos azonales del Guadarrama, donde abundan diversas especies de plecópteros, tricópteros y efemerópteros (muchas de ellas catalogadas a nivel regional). Entre estos grupos de invertebrados, destacan especies como Rhyacophila relicta, Drunella paradinasi, Serratella hispanica, Allogamus laureatus, Brachyptera arcuata y Leuctra madritensis, muchas de las cuales se localizan en la cuenca alta del río Lozoya en la vertiente madrileña y en los ríos Cega, Pirón y Moros en la vertiente segoviana. Otros sistemas naturales característicos del Guadarrama que acogen comunidades de invertebrados de gran interés son los sistemas ligados a la vegetación supraforestal de alta montaña mediterránea como los pastizales de montaña: lastonares de cumbre y cervunales, además de otros pastizales húmedos. Estos sistemas naturales aportan una gran riqueza de invertebrados con especies singulares como Ocnogyna lareillei, Nebria vuillefroyi y Ocydromus carpetanum. En zonas de menor altitud, donde predominan sistemas naturales ligados a bosques planocaducifolios templados del tipo de abedulares, melojares y bosques de galería, desatacan otras especies de invertebrados de interés europeo de conservación como por ejemplo el ciervo volante (Lucanus cervus).